El hombre sabe siempre que la noche
le trae a la guitarra las leyendas del fogón
un verso sobre el pago de su tierra
florece en la garganta del poeta, el trovador

El hombre ha parido una quimera
bordona que solloza lleva el eco al corazón
y un parco y resentido sentimiento
se filtra desde el viento en este reo payador
y al fin, el canto huele a Patagonia… 

El hombre se hace silbo en cordillera
sonando en la madera de su mas preciado amor
se enfrenta al viento austero de un agosto
curtiendo los acordes de una Zamba natural

El hombre ha parido una quimera
bordona que solloza lleva el eco al corazón
y más allá del hombre y del poeta
la pampa sabrá a brote de canción
y al fin, el canto huele a Patagonia.

(mi humilde homenaje a quién fue y será, uno de los mas fieles representantes de la música patagónica: Don Abelardo Epuyén González)