Muchas veces, al recordar cosas que pasaron y que nos hicieron con su emoción, sentimos un malestar inquieto y raro que produce en nuestra fantasía, ideas calidas que nos dan una pena consoladora. Y si entonces dejamos volar la imaginación, nos elevamos espiritualmente y contemplamos cosas nuevas para nosotros, que pasan por el corazón y las aprenden los labios. Los recuerdos son siempre los que producen la inspiración, y lo más original y extraño, es producto de sueños pasados; porque el hombre, cuanto mas triste y profundo es, mas recuerda, y al tener por ese motivo la melancolía y la vaguedad, tiene la inspiración.

Federico García Lorca