El marinero de mañana zarpó
en su nave de diario, y el muelle abandonó
recogió el ancla y las velas izó
así poco a poco de la orilla se alejó.

Desde la proa el timón comandó
surcando las aguas profundas navegó
las olas golpeaban su barco de papel
corriendo la tinta de cada pared

De estribor a babor se hamacaba el timonel
respirando el aire puro de un naranja atardecer
se encendía una sonrisa entre movimiento y sal
ya no volverá a la tierra, su amor esta en el mar.

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